Reflexiones para tí.

¡No a la injusticia!

 “Respeten al Señor y tengan cuidado con lo que hacen, porque el Señor nuestro Dios no tolera injusticias, parcialidad ni sobornos” (2 Crónicas 19: 7).

Aunque la Declaración de Independencia del 4 de julio de 1776 anunció “que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”, lo cierto es que durante el periodo de segregación racial

(1866-1953) la sociedad estadounidense no vivió en armonía con dicha declaración. En esa época las leyes prohibían que blancos y negros estuvieran juntos. Había baños para negros y baños para blancos. El restaurante de los negros no era el restaurante de los blancos. Los blancos tenían sus propias iglesias, y los negros también.

En los autobuses los primeros asientos estaban reservados para los blancos. Si por alguna razón el autobús ya estaba lleno, cuando un blanco llegaba, un negro tenía que ponerse de pie y darle su lugar.

Sin embargo, el 19 de diciembre de 1955 las cosas comenzaron a cambiar. Tras haber trabajado arduamente durante todo el día, Rosa Parks entró al autobús y se sentó. Cuando el vehículo se llenó y varias personas blancas no tenían asiento, el chofer del autobús ordenó a cuatro personas negras, incluyendo a Rosa, que se levantaran y dieran sus asientos a los blancos. Tres negros se levantaron, pero Rosa rehusó hacerlo.

¿Por qué no lo hizo? ¿Porque sus pies estaban cansados? No, ella dijo lo siguiente: “Estaba cansada de que me trataran injustamente”. Por no darle su asiento a un blanco Rosa Parks fue detenida, acusada de violar la ley. Motivados por la heroica acción de la sencilla dama, la gente de color suscitó un boicot en la ciudad de Montgomery, Alabama, y durante más de un año no usaron los autobuses públicos. El impacto de la obra de Parks fue tan grande que el 21 de diciembre de 1956 la Corte Suprema de

Justicia de los Estados Unidos declaró ilegal la segregación racial en los autobuses. Es sencillamente asombroso que un acto tan sencillo haya tenido una repercusión de tanta trascendencia.

Nuestro mundo necesita más gente como Rosa Parks. Gente que no tolere la injusticia y que haga un coro silente ante la indiferencia de la mayoría. ¿Seremos como Rosa Parks?

#JusticiaEIgualdad
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#MeditacionesDiarias

 

Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2016
“Visita mi Muro, 366 Mensajes que Inspiran”
Por: J. Vladimir Polanco






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